22 jul 2017 | Inicio | Editor

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Aumenta la tala indiscriminada de forestales en Mendoza

El problema se torna un grave daño para al medio ambiente, además de estar penado por la ley. Vialidad Provincial advierte sobre las consecuencias.

Podrá atribuirse al desinterés, al desconocimiento, a la falta de responsabilidad ó sencillamente a las ganas de destruir parte del patrimonio forestal de esta Provincia. Lo cierto es que entre junio de 2005 y lo que va de este año, la Dirección Provincial de Vialidad ha detectado más de 1000 árboles talados sin ningún tipo de autorización oficial.

El dato es preocupante si se tiene en cuenta que corresponde sólo a las zonas de su jurisprudencia, es decir, de aquellos ejemplares que están ubicados en las márgenes de calles, rutas y caminos administrados por Vialidad.

"Lamentablemente las denuncias siempre llegan tarde, cuando los árboles ya fueron quemados o directamente talados sin ningún tipo de permiso", indicó José Fernández, encargado de la división Forestales de la zona norte de Vialidad Provincial.

Si bien el problema de la deforestación no es nuevo, cada año, con la finalización otoño y la llegada del invierno, el sondeo de ejemplares cortados en forma ilegal se torna revelador. Por un lado, la "industria en negro" de la madera espera el frío para nutrirse de materia prima porque es el momento en el cual los ejemplares ingresan en el receso de su ciclo vegetativo, se produce la desfoliación natural y baja la savia. Y al mismo tiempo, a pesar de las recomendaciones habituales, se produce la quema de las hojas y malezas que en muchos casos se realiza al pie de ejemplares que suelen tener entre 90 y 100 años, convirtiéndose en una práctica tan depredadora como peligrosa.

Carlos Azcurra, técnico a cargo de Forestales de la DPV señala que "es más común de lo que se cree ver ejemplares con la base quemada, ahuecados, producto de la quema de hojas o malezas sin ningún tipo de cuidado. Esto representa un peligro latente si tenemos en cuenta que bajo la influencia del viento y otros factores climáticos, las consecuencias suelen ser nefastas para transeúntes o propiedades. Pero además, representa una erogación muy alta para los organismos oficiales, si se considera que disponer de un hidroelevador y del resto del equipamiento necesario para trozar y remover un árbol grande, implica una suma que ronda los 2500 pesos".

Tanto desde el organismo de calle Lencinas, como en Recursos Naturales Renovables, indican que el problema de la tala ilegal radica en varios factores que van desde el desconocimiento absoluto de las leyes por parte de la sociedad, pasando por la existencia de industrias que compran y utilizan la madera sin ningún tipo de planteos éticos, hasta la ausencia total de valores ambientales en general.

"Sucede que cada vez que una persona se acerca a una fiscalía a hacer una denuncia por tala ilegal, la policía tampoco tiene conocimientos ciertos como para enfrentar tal denuncia", agregan desde Recursos Naturales.

Las especies más afectadas son las que suelen ser más rentables para el comercio e incluyen  álamo criollo, álamo blanco, sauce y eucalipto, entre otras. Pero si se mira el problema desde una perspectiva más amplia, todas las especies existentes en nuestra provincia terminan siendo perjudicadas.

Y es que los enemigos de los árboles no son únicamente las industrias que precisan la madera para funcionar, también lo es una gran parte de la sociedad que no tiene la conciencia necesaria sobre el tema, y a la cual, generalmente, no le tiembla el pulso a la hora de derribar un árbol que molesta en el frente de una propiedad, ó por pagar unos pocos pesos por tal tarea.

Está claro que aunque algunas especies son muy comunes en Mendoza (caso concreto el álamo blanco), ninguna de ellas constituye una verdadera razón que justifique la corta, aunque la mayor parte de la gente maneja la noción de que cortar un árbol "no es tan grave".

Cuestiones como "me levanta la vereda", "me rompe las cañerías", "perjudica la finca", "las hojas ensucian ", ó "es un árbol viejo y muy grande", son algunas de las excusas que acostumbran a escuchar los inspectores de forestales cuando recorren los distintos departamentos.

Lo cierto es que, a diario, cientos de ejemplares son cortados para terminar en madereras, carpinterías ó fincas (léase cierres perimetrales, parrales, etc.)

Si bien es cierto que existen casos donde los árboles crean conflicto con algunas propiedades, no es menos cierto que para erradicar tales ejemplares se debe contar con un dictamen que está basado en un procedimiento técnico normalizado a nivel oficial.

Desde el punto de vista legal, es necesario saber que está en plena vigencia la Ley Nacional Nº 13.273, de Promoción Forestal, y la Ley Provincial Nº 2.376 destinada a proteger la flora de la Provincia. Sin embargo, ninguna de las dos normas han tenido, salvo en el seno de las entidades involucradas en el tema, difusión masiva ni explicación de sus alcances.

Si así fuera, quizás podría reducirse el exponencial crecimiento que ha tenido la corta ilegal de árboles en Mendoza. Y en ese caso, cada ciudadano, tal vez, tendría más precaución a partir de conocer que la multa por cortar un árbol oscila entre los 90 y los 230 pesos, dependiendo de la especie y el estado vegetativo del ejemplar, y que el mismo valor deberá pagar quien sea encontrado podando o lesionando un árbol.

Claro que en ningún caso tales valores concuerdan con el daño al medio ambiente ó el tiempo que necesita para crecer y desarrollarse un ejemplar de, por ejemplo, cien años.

Por el momento, cabe destacar que cualquier ciudadano puede detener una corta de forestales no autorizada. En ese caso, los números para comunicarse son: 0261 - 4411903 ó 4411949, (División Forestales DPV), 0810 - 333 - 8425 (Reclamos y Sugerencias) ó bien 0261 - 4252090 /2031, Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza.

 

 

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